Cuanto más sonreía, más ganas tenía de odiarlo y aun así, eso era precisamente lo que lo hacía imposible.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Fea.

Un día pasa, pasa que no quieres ser nadie de tu alrededor; no quieres ser el pringao al que le has reventado la cara, ni tu padre, tampoco tu hermano, ni nadie de tu puta familia. 
Ni quieres ser la señora jueza, ni si quiera quieres ser tú. Solo quieres salir corriendo.
Salir a toda hostia del sitio en el que estás.
[...]
Y de repente ocurre, algo se acciona, y en ese momento sabes que las cosas van a cambiar. Ya han cambiado.
-Fea ! Si tú!
Y que a partir de ahí, ya no volverán a ser lo mismo, nunca. Y cuando ocurre, lo sabes.

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