Cuanto más sonreía, más ganas tenía de odiarlo y aun así, eso era precisamente lo que lo hacía imposible.

lunes, 7 de octubre de 2013

Carta de reproche.

Me haces sentir realmente idiota, ¿sabes? Creyendo todo aquello que dijiste, todo lo que me prometiste. Intenté por todos los medios no caer, pero sólo quedó en eso, un jodido intento.
Siempre pienso que nadie va  a poder salvarme. Bueno sí, en realidad, tú podrías.
Estoy segura de que volvería a caer si tú quisieras, pero esta vez me arriesgaría demasiado, perdiendo mucho más que antes.
Ahora ni si quiera parece que vivamos en el mismo mundo. Ni si quiera me miras. Dos desconocidos ¿eh?  
Mentiría si negase que sigo esperando que por lo que sea algún día necesites algo y pienses en pedírmelo a mi. 
Antes de despedirme, si por alguna remota casualidad volvemos a encontrarnos, te pediré lo que me prometiste y ahora me debes. Y querré más. 

                                                            Un placer coincidir en esta vida.

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