Cuanto más sonreía, más ganas tenía de odiarlo y aun así, eso era precisamente lo que lo hacía imposible.

viernes, 20 de septiembre de 2013

"El minuto exacto en el que me besaste se quedó guardado en un reloj para siempre, y ya nunca sé que hora es."

                                                           -Aitor Carrasco.


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