Cuanto más sonreía, más ganas tenía de odiarlo y aun así, eso era precisamente lo que lo hacía imposible.

domingo, 24 de febrero de 2013

¿Para qué pedir ayuda si nadie puede ayudarme?

¿Desahogarme? No, esto lo hago ya casi por norma. ¿Qué son dos años comparado con lo que queda por llegar? Yo ya no aguanto más lo dije, no tengo cura. Sólo me queda odio y rabia pura.
Seguiré mi camino aunque sea a rastras, lo juro. Conmigo me basto para tener que estar preocupada por perras y zorras. 
Canalizo el dolor de mala forma, pero ¿qué hacer? No tengo forma de desahogarme.
No te echo nada en cara, pero me revienta que me mientas. Si no te aparté en su día lárgate sin darle vueltas. Repetir errores hoy no está en mi lista. 
Hoy me siento tan perdida como en un laberinto sin salida.

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