Cuanto más sonreía, más ganas tenía de odiarlo y aun así, eso era precisamente lo que lo hacía imposible.

domingo, 22 de junio de 2014

Me enamoré de él, pero no me quedo con él por inercia, como si no hubiera nada más a mi disposición.
Me quedo con él porque así lo elijo cada mañana al despertarme, todos los días que nos peleamos, nos mentimos o nos decepcionamos. Lo elijo a él una y otra vez, y él me elige a mi.

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